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A un año de que mi madre partiera a los brazos de Nuestro Padre Celestial

Escrito por el hijo de Martha Muñoz
El 5 de mayo del año pasado, me encontraba escribiendo una nota parecida a esta sobre el fallecimiento de mi madre. Mi madre había sido recibida en los brazos de Dios a las 12:30 a.m. en Del Rio, Texas a unos escasos kilómetros de su hogar en Ciudad Acuña, Coahuila México.

A las dos horas de haber pasado a una mejor vida, me encontré sentado enfrente a mi laptop para escribir la nota que fue publicado en aquel día y que comparto con ustedes en la parte final de este escrito.

Más antes de ello ¿Qué he aprendido en estos 365 desde que mi madre partió al cielo?

1. He aprendido a darle gracias a Dios por la crianza espiritual que mi madre me dio. Fueron sus esfuerzos que lograron en 1990 que recibiera a Jesucristo como mi único salvador y mi vida cambio positivamente desde ese día.

2. He aprendido a ser un mejor esposo para Claudia y un mejor padre para Faith y Claudia Elizabeth por que mis días sobre este planeta son menos que más.

3. He aprendido a sembrar más en la vida de otros y compartir mis conocimientos con todo aquel que desee crecer más.

4. He aprendido que algún día también enfrentare el mismo reto que mi madre enfrento el 5 de mayo del 2009, y se que también confió que seré fiel a mi Señor Jesucristo hasta el final.

5. He aprendido a jamás perder el espíritu de lucha de mi madre. El luchar en contra del mal, la opresión, la injusticia y la discriminación, de saber que algún día todo mexicano podrá caminar sobre este planeta con la prosperidad y libertad que Dios le ha dado desde su creación.

6. He aprendido la grande bendición de haber tenido a una madre que lo amara a uno incondicionalmente, a pesar de todos los errores que uno haya cometido en la vida, para ella era el mejor hijo del universo. Por consiguiente, siempre veré lo positivo de mis hijas y sin importar los errores que cometan en su vida, siempre como padre estaré de rodillas orando y luchando espiritualmente por el éxito de sus vidas.

Hay tanto más que he aprendido pero tengo una vida entera para compartirlo con ustedes. Por el momento, se que mi madre esta gozando su estancia en la presencia de Jesús, así como lo gozaba sobre la tierra.

Por lo tanto comparto la vida de mi madre, tal como lo escribí a las dos horas de su fallecimiento el 5 de mayo del 2009.

¨Mama, Jehová es mi Pastor, nada mi faltara…¨
______________

Del Rio, Texas - Estados Unidos

Manteniéndose fiel en su fe en Jesucristo, como su redentor, hasta el final, a las 12:30 a.m. de este 5 de mayo del 2009, en Nursing Rehabilitation Center de Del Rio, Texas, Martha Sanchez viuda de Muñoz fue recibida en los brazos de nuestro Padre Celestial. Martha Muñoz pasó a la presencia de Dios despues de haber tenido complicaciones a la edad de 83 años con una hemorragia cerebral sufrida exactamente treinta días antes.

Nacida el 29 de julio del 1925 en el estado de Durango, Mexico con siete hermanos y hermanas, siendo ella la mayor, emigro a los Estados Unidos en la década de los cincuenta en busca del sueño americano.

Despues de entrar por Isleta, Texas y de regularizar su documentación, procedió a Chicago, Illinois para trabajar en la OLSEN RUG COMPANY. Mas había una inquietad en su vida por entrar al mundo empresarial y en la década de los sesentas abrió un restaurante mexicano llamado “MI CASITA”. Fue en ese establecimiento en donde conoció a su futuro esposo, Eulalio Muñoz. Fue entre el 1963 y 1965, cuando acepto a Jesucristo como su salvador personal. Despues del nacimiento de su único hijo en el 1968, procedió a dedicarse por entero a su nueva profesión como madre de tiempo completo y apoyo moral a la nueva empresa de su esposo.

En 1977, despues de quedar viuda, regreso a Mexico con su único para que tuviera la oportunidad de una educación en español y así se conectara a sus raíces culturales. Durante esta fase de su vida, se dedico a evangelizar y mantener misiones en la Colonia Emiliano Zapata de la ciudad de Durango al igual que contribuir personalmente con el ministerio cristiano dentro del CERESO de aquella ciudad y con RETO A LA JUVENTUD de Durango (Teen Challange).

En 1982, regreso con su hijo adolecente a los Estados Unidos, en especial a la región del oeste de Texas en donde para el 1989, se acomodo en Andrews, Texas. Allí fue miembro de la Primera Iglesia de la Asamblea de Dios en donde el Pastor Kerry Tilley pastoreaba. A lo largo de este periodo fue conocida como una guerrera de la oración. Asistía regularmente a la iglesia a tempranas horas para orar de rodillas por su hijo que se había descarriado del sendero del cual se había criado.

Martha se preocupaba por los derechos de los inmigrantes siendo que ella había vivido esa experiencia en su juventud, además le preocupaba los presos hispanos en cárceles americanas por que conocieron el evangelio de Jesucristo para que sus vidas fueran cambiadas y sus familias reunificadas al acabar el proceso legal. Su corazón siempre estuvo con los niños sumidos en la pobreza y criados por madres solteras.

En la década de los noventas sus oraciones fueron contestadas al ver que su único hijo recibiera a Jesús como su salvador y estableciera su propio hogar naciéndole dos hijas despues de contraer matrimonio con Claudia Verónica Robles. En el 2006, se jubilo al vender su casa en Andrews, Texas y mudarse a Ciudad Acuña, Coahuila donde su hijo era el Director del Colegio Americano de Acuña.

Fue durante estos últimos años donde llego a formar una parte integral de la vida de sus nietas, en especial con la carrera ajedrecística de WCM Claudia Muñoz Robles.

En el 2007, Martha Muñoz, en el único torneo que presencio, fue testigo de cómo su nieta se fue invicta en el NORTH AMERICAN YOUTH CHAMPIONSHIP en Aguascalientes, Mexico mientras jugaba para los Estados Unidos de Norteamérica.

Fue un momento muy emotivo para ella por que trajo memorias de cuando cruzo ilegalmente a la Unión Americana dos generaciones antes y por las discriminaciones que vivió en carne propia. Martha estuvo presente mientras su nieta no únicamente gano la medalla de oro sino firmaba su primer titulo FIDE. Cada torneo que participaba siempre esperaba animadamente las noticias de los resultados de su nieta. Los abrazos abundaban cuando Claudia tocaba la puerta de su casa, intentando esconder el trofeo para intentar sorprenderla.Con Faith, la hermana mayor de Claudia, siempre había consejos de cocina y de costura al igual que los relatos de las experiencias vividas desde su niñez.

Martha era conocida como una personal bien informada siendo que no se perdía las noticias locales, nacionales e internacionales. Amante de los perritos y las plantas, tuvo siempre a dos chihuahuitas fieles además de una cantidad de plantas con las cuales conversaba mientras las limpiaba. Además, era amante de la lectura, en especial la bíblica y la histórica.

Martha Muñoz fue fiel hasta la última instancia de su vida en quien había aceptado como su salvador en su juventud, a Jesucristo.Deja sobre esta tierra a su hijo el Lic. Abed Muñoz Sanchez, su nuera la Profesora Claudia Robles de Muñoz y dos nietas Faith Abigail Muñoz Robles y WCM Claudia Muñoz Robles.

Despues de sus restos ser incinerados, como fue su ultimo deseo, será llevada a Rio Chico, Durango siendo que en aquella región vivió momentos agradables dentro de una niñez difícil. Aquellos que fueron tocados por su vida, en lugar de flores, se les solicita que apoyan los ministerios dedicados a la niñez, en especial los que sufren marginación física, económica y espiritual, para que crezcan en el conocimiento de Jesucristo como su salvador.

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CUMPLI CON LA ULTIMA VOLUNTAD DE MI MADRE

Otinapa, Durango

México

El primero de julio a las 13:30 horas como único hijo de Martha Muñoz, acompañado de su hermano Guadalupe Sánchez, mi esposa Claudia Robles de Muñoz, mi hijas Faith Abigail Muñoz Robles, WCM Claudia Muñoz Robles y un primo hermano de mi madre con residencia en Otinapa, Durango cumplimos la ultima voluntad de mi madre al llevar sus cenizas a una cierta localidad en Rio Chico en Durango.

Mas déjenme darles el relato de nuestra misión.

Salimos de la ciudad de Durango temprano en la mañana en compañía del Sr. Guadalupe Sánchez, hermano de mi madre y quien estaré dando un relato a parte en un futuro no muy lejano siendo que es una parte muy importante de mi vida.

Viajamos de Durango a Otinapa, Durango, un pueblo aproximadamente a una hora de la ciudad capital rumbo a El Salto, Durango, guardarraya con Sinaloa.

Un par de veces había estado en Otinapa, un pueblo pintoresco y precioso, mas fue durante el tiempo que el tren conectaba a El Salto con la ciudad capital de Durango. En los principios de la década pasada, el tren fue desmantelado y dejo de existir ocasionando una decaída económica por toda la región.

Varias veces viaje por ese tren con mi madre y mi abuelita, la Señora Damiana Hernández, pero como mencione en mi ultima nota, no fue hasta el 1980, en un viaje, cuando el tren se detuvo en el puente antes de llegar a Otinapa y mi madre me pidió que al morir, trajera sus cenizas al Rio Chico para ser esparcidas. Incluso al ponerse de pie en el tren y acercar su rostro a la ventana me apunto hacia el lado sur del rio.

Solo tenía 12 años de edad.

Realmente no fue el hecho que me haya dado su ultima voluntad en ese viaje lo que me impacto sino fueron sus palabras después, “…por que allí es donde pase lo momentos mas felices de mi niñez.”

Jamás en vida le había preguntado a mi madre el por que esa área había sido la mas bella de su vida. Cabe mencionar en este relato que el Rio Chico se encuentra como a unos siete kilómetros al este de Otinapa, Durango.

Mas se me hacia raro el saber que en el “Rio Chico” era donde había vivido los momentos mas felices de su vida siendo que de El Salto, Coyotes y Llano Grande, Durango, pueblos en donde había vivido su niñez y juventud siempre fueron dolorosas. Nunca la había preguntado en vida para evitarle la tristeza que siempre la envolvía al recordar el pasado.

Por lo tanto no únicamente llevaba los restos de mi madre conmigo sino llevaba la misión de comprender el por que esa región le había dado tantos recuerdos felices cuando los demás pueblos cercanos no lo habían hecho.

Al llegar a Otinapa, Durango, el Sr. Guadalupe Sánchez, hermano de mi madre nos llevo a la casa de José Dolores Sánchez y Aurelia López Moreno, primos hermanos de mi madre. Yo jamás los había conocido y no sabía que tuviéramos familia en Otinapa.

El Sr. José Dolores Sánchez, era hijo de Cruz Sánchez, hermana de mi abuelito, José María Sánchez. Era la familia por el lado del padre de mi madre, una parte de la familia con la que poca comunicación tuvimos en nuestro pasado, pero que ahora me doy cuenta que se mas que los demás primos míos por haber tenido el privilegio de conocer las demás hermanas de mi abuelito en California cuando vivían.

Cuando llegamos al hogar de José y Aurelia, fuimos recibidos con una hermandad tan cercana que parecía que nos conocíamos toda una vida. Llegamos para que José nos diera las instrucciones de cómo llegar al Rio Chico por tierra a la exactitud del puente del tren o no de la carretera. Mas al darse cuenta José el propósito de nuestra misión, una tristeza lo acogió a el y a su esposa por que sabían de mi madre, aunque no la conocían, mas sabían de su existencia. Les pedimos fotografías de sus padres y sobretodo la de mi abuelo José María Sánchez, padre de mi madre y cuya persona no hemos hasta el momento encontrado una fotografía.

Nos explicaron que no tenían una fotografías de el pero me enseñaron la fotografía de su madre quien ya había fallecido.

Después de un café y galletas procedimos a tomarnos las fotografías del recuerdo para de allí partir a completar nuestra misión.

El primo José Dolores Sánchez, nos llevo a sus tierras para darle instrucciones a un tractorista que estaba labrando la tierra para de allí partir el con nosotros al puente del tren que estaba sobre el Rio Chico.

Había llovida días antes y por lo tanto el camino estaba semi-lodoso pero suficientemente fuerte para hacer nuestro viaje por tierra un éxito. Después de algunos minutos llegamos al puente de tren.

Mi corazón comenzó a palpitar fuertemente al encontrarme parado enfrente de la estructura metálica tan finamente construido. El Sr. Guadalupe Sánchez llevaba los restos de mi madre en una caja forrada con tercio pelo y la urna plateada que iba adentro con las cenizas de su hermana.

Me pare sobre el puente completamente en silencio al recordar cuando el tren se detuvo en enfrente de mi. Volví a recordarme cuando tenia los 12 años de edad, casi tres décadas pasadas, y mi madre me pidió que esparciera sus cenizas en el rio abajo.

Me preguntaron si dejábamos sus cenizas allí, mas les dije que esa no fue la instrucción de mi madre, teníamos que descender. Sabía que el bajar hasta la profundidad no seria fácil siendo que el puente estaba bastante alto, pero era la voluntad de mi madre.

Comenzó el descenso, el cual no fue fácil por no estar acostumbrados a esas condiciones, pero el hermano y primo de mi madre llevaban el liderato seguido por mis dos hijas y mi esposa y yo al último.

Después de 30 minutos continuos de bajada, por fin llegamos hasta el fondo. El rio estaba enfrente de mi y aunque parecía mas a un arroyo en esos momentos, sabia que al comenzar la época fuerte de lluvias, cargaría mas agua.

Me preguntaron donde deseaba dejar sus cenizas y conteste que necesitaba ver el puente. Por lo tanto seguimos caminando por las orillas del rio hasta estar enfrente del puente.

Al elevar mi cabeza y ver el puente, sabia que era el lugar exacto.

El hermano de mi madre me entrego la caja con los restos de mi madre y me dijo que hiciera la ceremonia que debía hacer.

Al sacar la urna, camine a una localidad en donde podía pisar sobre las piedras la mediación del rio. Tanto el hermano de mi madre y su primo se sentaron en la lejanía para darme la privacidad a mi como a mi familia en acto solemne, mas ellos escuchaban con atención.

Al tomar la urna, comencé a entender muchas cosas que antes no había comprendido. Comprendí el Salmo favorito de mi madre, el Salmo 23.

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
3 Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tú vara y tu cayado me infundirán aliento.
5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días..

El versículo dos, ahora lo comprendía…JUNTO A AGUAS DE REPOSO ME PASTOREARA.

Me impacto el sonido de las aguas del Rio Chico. Volteaba a mirar las orillas del rio y estaban preciosas. Los Pinos, el pasto verde, estábamos en un valle y por lo tanto comprendía el versículo cuatro de ese Salmo 23, AUNQUE ANDE EN VALLE DE SOMBRE DE MUERTE NO TEMERE MAL ALGUNO POR QUE TU ESTARAS CONMIGO.

Al abrir la urna, tuve que abrir una bolsa de plástico sellada por el gobierno de Texas, siendo que en San Antonio, Texas fue la cremación, y recite el Salmo 23 de memoria.

Le dije a mi madre que me encontraba en medio del Rio para cumplir su última voluntad. Le di las gracias por la madre que había sido en mi vida. Le dije que sabia que se encontraba en la presencia de Dios pero que sus restos se encontraba en la tierra y por lo tanto los regresaba a la tierra.

Comencé a esparcir sus cenizas en la corriente del rio. Me di cuenta que la mayor parte rápidamente descendieron por su peso a ser parte del fondo, mas en un par de minutos casi todo el rio cobro el color blanco.

Un blanco bonito.

Mientras las lagrimas rodaban por mis mejillas, saque de mi bolsa el collar de su perro fiel quien le hizo compañía por casi dos décadas, Pekie. Pekie falleció dos semanas antes que mi madre, mientras ella estaba en estado terminal. Siempre me había pedido mi madre que el día que ella partiera, su perro la acompañara.

Yo estuve presente cuando Pekie falleció.

Por lo tanto llevaba su collar y la identificación que perros en Estados Unidos, que han sido vacunados llevan en su collar.

El hermano de mi madre tomo el collar con la identificación y la puso debajo de varias piedras para que se quedaran en la mediación del rio.

Por lo tanto los restos de mi madre y su fiel perro quedaron juntos en el rio.

Al finalizar, mi familia y yo nos quedamos parados solemnemente parrados en las orillas del rio.

Lloraba silenciosamente.

Me era difícil desprenderme del bello lugar y saber que dejaba a mi madre sola en ese lugar, pero al ver rio abajo, vi las aguas blancas.

Mi madre había convertido al rio blanco y se incorporo a la naturaleza.

Al finalizar la ceremonia, Guadalupe Sánchez, hermano de mi madre, se acerco a mí para preguntarme que pensaba hacer con la urna. Le comente que se iba a quedar dentro de mi familia por que yo también quería pasar por el proceso de la cremación al igual que mi madre.

En ese momento me sorprendió al pedirme que se quedara la urna con el por que también deseaba la cremación. Le dije entonces que le prestaba la urna para cuando el día llegara en su vida mas después debería ser regresada a mi para ser utilizada con mis restos y así permanecer dentro de mi familia siendo que el valor excedía los siete mil pesos.

Junte a mi esposa, mis hijas, y el primo José Dolores para que fueran testigos del comentario que el hermano de mi madre me había hecho respecto a su deseo de cremación y el pacto que hacia con el sobre el regreso de la urna a mi familia después de que el partiera al cielo.

Todos fueron testigos siendo que sus demás hijos e hijas no estaban presentes para escuchar su última voluntad. Además, para que al solicitar el regreso de la urna a sus hijos, no hubiera un mal entendido.

Allí mismo en las orillas del rio, le hice la entrega de la urna de mi madre a su hermano para ser guardado hasta el día que Dios lo llame a su presencia.

El la recibió con honra.

Durante la vida de ellos, mi madre y su hermano, no tuvieron la mejor relación como adultos, pero es importante notar que antes de fallecer ella, los dos tuvieron un momento especial para hacer sus paces. Sobretodo, el cargo con sus restos desde la cima de la montaña hasta las orillas del rio.

Eso me impacto fuertemente.

El proceso de regresar a nuestro vehículo fue doloroso al subir la montaña lentamente. Creo que mi madre quiso que llevara sus restos a ese lugar para hacerme ejercitar. Esto lo digo con humor.

Al dejar al primo José Dolores y darnos las despedidas, prometió ir a visitar los restos de mi madre, además nos pidió que visitáramos a su hermana Libertad Corrales Sánchez para que nos diera de comer siendo que tenia que proseguir a sus tierras.

Me impacto tanto el haber conocido al primero hermano de mi madre porque era un puente directo a la familia del padre de ella.

Mas mi misión aun no estaba completa por que no había encontrado la respuesta a mi pregunta, ¿Por qué era que mi madre me había dicho que en Rio Chico había vivido los momentos más felices de su niñez?

La respuesta estaba en Libertad Corrales Sánchez, prima hermana de mi madre (la mujer a la derecha de Libertad en la blusa blanca es su hija, Rafaela Delgado Sanchez).

Al llegar a su hogar, una vez mas fuimos extremadamente bien recibidos, el Sr. Guadalupe Sánchez le comento que veníamos del rio por que habíamos dejado los restos de su hermana. Al preguntar Libertad de quien habían sido, siendo que hay varias hermanas, al informarle de quien, comenzó a llorar.

Le dije a Libertad que yo era hijo de Martha, en el pueblo era conocida como Mónica por haber nacido en el día de Santa Mónica, lo cual se acostumbraba en esos tiempos. Sus ojos se fijaron en mí.

¿Usted conoció a mi madre? Le pregunte.

“¡Claro que si!” me contesto Libertad. En ese momento por fin me había encontrado con una persona fuera de sus hermanos que conociera a mi madre en su niñez.

Un torrente de preguntas se comenzó a formular y no tenía suficiente espacio en mi lengua para hacerlas.

¿A que edad fue la ultima vez que la vio?

¿Vivía ella aquí en Otinapa?

¿Cómo era ella de niña?

¿Qué le decía de sus sueños al crecer?

Bueno las preguntas comenzaron a brotar, más Libertad me contesto pacientemente todas mis dudas.

Mi madre nunca vivió en Otinapa.

Eso me dejo perplejo por que entonces me dejaba mas en duda el por que mi madre me había dicho que en Rio Chico había vivido los momentos mas felices de su vida.

Mi madre y su familia vivían en Llano Grande, un pueblo a unos 40 kilómetros hacia el oeste, mas los fines de semana ellos viajaban por tren a pasar los fines de semana en Rio Chico con los familiares de Libertad y José en sus tierras antes de que se mudaran los cinco kilómetros a Otinapa.

Aquellos fines de semana para mi madre eran de juegos y diversión, algo que no tenían en Llano Grande por que todos los hijos e hijas tenían que trabajar. Me explico Libertad que ella jugaba con mi madre y que corrían por las orillas del Rio. La última vez que vio a mi madre, y en ese momento apunto a mi hija WCM Claudia Muñoz, “tenia la edad que tiene su hija.”

¿11 años?

Me contesto afirmativamente.

Ahora sabía por que Rio Chico era el lugar más bello de su niñez.

Rio Chico era familia.

Rio Chico era juego.

Rio Chico era el mundo fuera de la realidad de una crianza pobre y cruel.

Sonrió al recibir mi contestación.

Al salir de la casa de Libertad me imaginaba a una niña de 11 años, delgada pero que corría como un venado, me la imaginaba llegando a la estación de tren en Otinapa y caminando con su madre y demás hermanos los cinco kilómetros hasta llegar a las tierras de Libertad y sus hermanos. Me imaginaba a todos los niños corriendo y jugando.

Y en medio de esa imaginación se encontraba Mónica Sánchez Hernández.

Nadie sabía en esos momentos que algún día mudaría su toda su familia a la ciudad capital del estado de Durango y que algún día emigraría a los Estados Unidos. Nadie sabia que después de humillaciones y discriminaciones un día abriría un restaurante de comida mexicana en Chicago, llamado “MI CASITA” y que allí conocería a mi padre, el Ing. Eulalio Muñoz. Nadie sabía que un día entraría yo en sus vidas y que crecería a ser un hombre casado con dos hijas, egresado de una universidad hablando cuatro idiomas extranjeros y empresario.

Nadie sabría que algún día su hijo regresaría los restos de su madre al lugar donde vivió los momentos más felices de su vida. Sus restos traídos por el hijo que tanto le debe por lo que hizo en su vida.

Mientras estábamos con Libertad, tuve un momento privado con mi hija la ajedrecista Claudia Muñoz, le dije que ahora que sabía y conocía sus orígenes comprendiera su fuerza interna. Que al sentarse al tablero de ajedrez en los Estados Unidos y tuviera que enfrentar a los asiáticos o los europeos, se acordara de donde provenía su sangre, sangre de gente humilde pero luchadora.

Las esperanzas de mis ancestros ahora viajan sobre las vidas de mis dos hijas.

Un día Faith Abigail Muñoz Robles será la primera persona en toda nuestra familia que pisara la Universidad de Harvard en el 2014. Ese día mi madre desde el cielo será mas feliz de lo que esta en estos momentos, por que una semilla de ella ahora correrá por los corredores de una de las universidades mas prestigiosas del mundo.

Mas también se que un día, WCM Claudia Muñoz Robles será GM Claudia Muñoz Robles y cumplirá una promesa que le hizo a mi madre en su lecho de muerte, “Tita, un día seré CAMPEONA DEL MUNDO.”

Se que muchos dudarían que Claudia lograr un hecho casi imposible y mas por que nadie en nuestra familia ha sido campeona del mundo, mas Claudia a la edad de 9 años se convirtió en Campeona del Continente Norteamericano, en su categoría, en el North American Youth Championship 2007.

Nadie esperaba que la niña de Coahuila, quien escasos cuatro meses antes y quien había quedado en 6to lugar de la Olimpiada Nacional 2007, ahora portando el uniforme de los Estados Unidos se fuera invicta en contra de las cinco ajedrecistas que México mando al Pan Americano ese verano a Colombia – convirtiéndose en Woman Candidate Máster y coronándose como Campeona del Continente en su categoría.

¿Saben quien estuvo allí presente en la ceremonia de premiación para presenciarlo este hecho histórico en nuestra familia?

Mi madre, la cual pueden apreciar tomando el brazo de su nieta Claudia.

Por lo tanto no dudo que algún día logre lo que ella le prometió a su abuelita.

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ESTOY EN DURANGO PARA CUMPLIR LA ULTIMA VOLUNTAD DE MI MADRE - MARTHA SANCHEZ VIUDA DE MUÑOZ

Durango, Durango

México

Me encuentro en la ciudad de Durango en estos momentos para cumplir el último deseo de mi madre a las ocho semanas de su fallecimiento. La urna que ven en la fotografía, llevan los restos de Martha Sánchez viuda de Muñoz.

El año era 1980, y yo tenía los 12 años de edad cuando mi madre y yo tomamos el bello tren que conectaba la ciudad de Durango con el pueblo de El Salto, Durango, el último pueblo de la sierra del estado cerca de la frontera con el estado de Sinaloa.

Mi madre en su juventud y niñez vivió en aquella sierra de Durango, entre Rio Chico, Llano Grande y El Salto antes de mudar a toda la familia a la ciudad capital del estado y eventualmente su emigración a los Estados Unidos.

En aquel verano del 1980, mientras viajábamos por la sierra, el tren se detuvo en un puente y mi madre al asomarse por la ventana reconoció el rio que fluya por debajo, me dijo, “estamos en Rio Chico.” En esos momentos el conductor pasó y le pregunto la localidad en donde nos encontrábamos y confirmo lo que mi madre había dicho.

Un suspiro salió de los pulmones de madre, “aquí viví los mejores años de mi niñez,” me dijo. Esto se me hizo extraño por que todos los comentarios que compartía conmigo de esa etapa eran tristes y llenos de dolor. Me comento que corría por las orillas del rio y que fue muy feliz en el tiempo que vivió en esa región. Pero nada me preparo para escuchar lo que salió de los labios de mi madre en ese momento.

“Hijo, cuando yo me muera quiero que traigas mis cenizas a este lugar,” apunto al rio, siendo que el puente estaba en las alturas. Era un niño de 12 años de edad y me impacto escuchar aquellas palabras, para empezar no sabia que los cuerpos se podían incinerar, yo pensaba que todo el mundo era sepultado.

29 años después de recibir la última instrucción de mi madre, sobre sus restos, ella sufrió una hemorragia cerebral en su hogar en la Ciudad Acuña, Coahuila, el cual paralizo mitad de su cuerpo y removió sus facultades de hablar y de comer. Su penúltimo deseo fue que si algún día quedara imposibilitada con cero calidades de vida, la dejáramos ir a los brazos de nuestro padre celestial.

Ese deseo, esa orden, no fue fácil de cumplir por que era la vida de mi madre, mas sin poder detener la hemorragia cerebral y después de dejar claro testimonio conmigo, mis hijas y sus vecinas que rehusaba ser entubada, mi madre falleció el 5 de mayo a las 12:30 a.m. en la ciudad de Del Rio, Texas.

http://chesscampeona.blogspot.com/2009/05/manteniendose-fiel-en-la-promesa-de.html,

A la media hora de su muerte, comenzó el proceso para cumplir su última voluntad – la cremación. Su cuerpo fue transportado a San Antonio, Texas para la cremación y sus restos transportados en la urna que ven en la foto a mi residencia en la Ciudad Acuña, Coahuila. A la semana de su fallecimiento, tuvimos un convivio en el patio del hogar de mi madre para que todos los vecinos pudieran despedirse de ella. Fue un convivio en donde todos platicamos recuerdos de ella. Vimos fotografías de su juventud y de casada, reímos al acordarnos todos de algunas cosas chistosas que hizo y la pasamos tal y como mi madre hubiera querido – en celebración de su vida.

Mas el proceso no había finalizado por que la urna con sus restos aun no habían hecho el viaje final a Rio Chico, Durango. Después de finalizar los bienes y propiedades de mi madre, me encuentro en estos momentos en el centro de negocios del Hotel Holiday Inn escribiendo este relato siendo las siete de la mañana. En unas dos horas, en compañía de uno de los hermanos de mi madre, el Sr. Guadalupe Sánchez, quien en una nota próxima compartiré una nota sobre el, nos guiara a la profundidad de la sierra de Durango, para llevar la urna al lugar exacto donde mi madre en el 1980 me solicito.

Cabe mencionar que el tren ya dejo de operar en aquella sierra por lo tanto nuestra camioneta Dodge RAM hará una porción del viaje mas de allí el resto tendrá que hacerse a pie. Pasaremos la noche en aquella sierra para regresar a la civilización el jueves en la mañana para de allí continuar nuestro viaje.

Este viaje, hasta el momento, ha sido emotivo por el sentimentalismo que significa, un hijo cumpliendo la ultima voluntad de su madre. Estoy dejando un precedente para mis hijas Faith y Claudia para cuando mi padre celestial me llame a sus brazos.

En la próxima nota les informaremos como nos fue.

Martha Sánchez viuda de Muñoz
1925 - 2009
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MI MADRE LOGRO MANDAR UN PAQUETE A PUERTO VALLARTA AUN DESPUES DE HABER FALLECIDO

Ciudad Acuña,

Coahuila, México

El día de ayer, la Sra. Martha Lomeli Arévalo de Puerto Vallarta, madre de la ajedrecista Paloma Lomeli, asombrosamente recibió un paquete de mi madre el día de ayer, el único problema es que mi madre falleció hace un mes y medio.

Para poder relatar esta historia tendría que regresar al 5 de octubre del 2007, en el lobby del Hotel Los Trojes de la ciudad de Aguascalientes. Era el North American Youth Championship y los tres países del continente estaban presentes. En mi corazón cargaba el hecho que mi madre jamás había asistido a un torneo de mi hija Claudia y no por que no quisiera sino por que mi madre anteriormente vivía en los Estados Unidos y nosotros en México.

En el 2006, mi madre vendió su casa en Texas y se mudo a nuestra ciudad para jubilarse en compañía de nosotros su familia. Cuando leí la convocatoria del torneo en el verano del 2007, tome la decisión de invitar a mi madre a que nos acompañara en el viaje de once horas por tierra.

Mi madre alegremente acepto la invitación.

Cuando llegamos a la ciudad de Aguascalientes, mi madre parecía una niña contenta de ver al país de donde había emigrado en su juventud. Cuando entro a la sede del torneo, su mano se fue a su boca en asombro siendo que sabía muy poco del ajedrez. Le llamo la atención las mesas largas y blancas, un escenario bonito y bien arreglado digno de un evento internacional.

Le preguntaba a mi madre lo que pensaba de lo que veía y contesto que le hubiera gustado en su niñez y juventud haber tenido las oportunidades que los jóvenes presentes tenían. Cuando vio a su nieta, Claudia sentada jugando, sin pensarlo dos veces, como cualquier abuelita, la saludo en voz alta mientras movía su mano. Le dije que no podía hacer eso por que estaban en juego y rápidamente ceso al darse cuenta de la infracción, mas le sonreía a distancia.

Después de que iniciara la primera ronda, mi madre se fue a sentar al lado de mi esposa y mi otra hija Faith, mas alguien mas se había incorporado al circulo de sillas, la Sra. Martha Lomeli Arévalo de Puerto Vallarta.

La Sra. Lomeli Arévalo como toda madre de familia cuya hija esta en el ajedrez pasaba por los mismos nervios que todos. Mas en mi madre encontró una amiga en quien confiar y quien le animara mientras Paloma competía.

Cada vez que pasaba por las sillas veía a la señora y a mi madre platicando y platicando. No cesaba la comunicación entre ellos.

Como todos saben, nosotros somos una familia cristiana evangélica, por lo tanto no se tarda mucho en una plática el compartir lo que tenemos en nuestro corazón, este fue el mismo caso entre las dos mujeres. La señora compartía con mi madre todas las problemáticas que continuamente enfrentaba con su hija dentro del ajedrez y me imagino que mi madre le instruía que encomendara su camino en las manos de Dios.

La plática fue sobre Dios y lo bello que era ver a sus hijos con sus hijos dentro de un deporte sano como el ajedrez.

Al tercer día de competencias, Claudia gano la medalla de oro de manera invicta para los Estados Unidos. MI madre tuvo la oportunidad de ver a su nieta coronarse como campeona del continente en su categoría y de estar a su lado cuando recibió su titulo de Woman Candidate Master por la FIDE.

Al regresar a Ciudad Acuña, mi madre continuamente me decía que oraba por la Señora Lomeli. Durante las fiestas de navidad del 2007, mi madre me pregunto si la podía llevar al correo. Se me hizo raro por que mi madre recibía toda su correspondencia del lado americano en la ciudad de Del Rio, Texas, pero me informo que deseaba mandar un paquete a Puerto Vallarta.

¿Puerto Vallarta? ¿A quien conocemos en Puerto Vallarta? Fue la pregunta del día.

Me contesto que le había comprado una Biblia a la Señora Lomeli. Abrace a mi madre por que era su característica, el de siempre preocuparse por los demás. Le dije que me diera el paquete y que yo se lo mandaría.

Por un sin numero de excusas no mande el paquete esa navidad y tampoco en la primera mitad del 2008. Mi madre me reprochaba que no lo hubiera mandado. Le asegure que en el Olimpiada Nacional 2008, me lo llevaría para entregárselo personalmente a la Sra. Lomeli. Lo puso a lado de nuestra mochila y por una razón que aun desconozco, olvide el paquete. Cuando vi a la señora en el hotel en San Luis Potosí me sentí tan mal.

Cuando regrese no podía encontrar el paquete y lo di como perdido, decidí que mismo le compraría una biblia para mandársela, pero no estaba seguro que mas podría haber llevado el paquete. Había un sobre pegado con cinta al paquete y eso no lo podría reproducir.

En el mes de abril del 2009, mi madre sufrió una hemorragia cerebral la cual la llevo a una parálisis de mitad de su cuerpo con perdida de sus facultades del hablar. Para mantener mi sanidad mental me puse a limpiar mi cuarto cuando encontré el paquete. Lo abrace por que era de mi madre.

Es día le dije a mi madre que había encontrado el paquete y que no le fallaría esta vez, que me aseguraría que le llegara a la Sra. Lomeli. Me madre aun consciente me escucho, sabia que era importante para ella.

El 5 de mayo a las 12:30 a.m., mi madre partió de esta tierra a descansar en los brazos de nuestro padre celestial. Me dedique por dos semanas después de su fallecimiento a revisar sus documentos y finalizar sus pagos cuando encontré la dirección de la Sra. Lomeli.

El paquete, había hecho una promesa.

Cuando lleve el paquete a ESTAFETA, rehusaron mandarlo a Puerto Vallarta informándome que tenía que llevarlo a sellar a la aduana primero por que vivimos en la frontera. Cual fue mi decepción al darme cuenta que toda problemática habido y por haber se me estaba atravesando.

Lleve el paquete al puente internacional para que la aduana lo sellara y de allí a ESTAFETA.

Al ver las noticias me di cuenta que un huracán iba rumbo a la costa mexicana del pacifico y me preocupe que no llegara el paquete a la Sra. Lomeli, pero llego. El día de ayer recibí el siguiente correo electrónico de ella, lo cual compartiré con ustedes:

Hola Sr. Abed,

Hoy en la tarde me llego el paquete y le doy las gracias y leí la carta de su madre, la tarjeta, y la biblia
son el mejor regalo que he recibido y un bonito recuerdo de su Sra., madre. Ella fue una persona muy especial en mi vida su platica siempre me dejo un buen sabor. Les mando saludos muy afectuosos a usted y a su familia.

Hasta pronto.

Martha Lomeli Arévalo

La sensación emotiva preciosa invadió mi sentir al leer el correo electrónico. Cerré mis ojos y le di gracias a Dios que aun después de fallecida, mi madre logro tocar la vida de un ser viviente una vez mas de manera personal, con su letra en una carta, me imagino que dio un ultimo consejo.

Le doy gracias a Dios por esta experiencia y aunque por error fui tardío en cumplir con una tarea que le dije a mi madre que haría por ella, me di cuenta en estos días que aun sigo siendo sus manos, sus brazos, y su voz.

Gracias mama por haber sembrado una semilla en la familia Lomeli Arévalo.

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